Volver al cole ha simbolizado para muchos de nosotros el comienzo de un nuevo
año. Lo que entendemos por un año académico pero que en realidad era el que
conectaba nuestras neuronas de nuevo con el modo “on” a diferencia de las
vacaciones estivales que las vivíamos en modo “off”. Así que iniciamos nuevo
curso y con él nuevas ilusiones, proyectos, la posibilidad de establecer nuevas
relaciones, amigos y especialmente la de aprender nuevas experiencias que
dibujen en nuestra mente un mundo de recuerdos que nos acompañarán el resto
de nuestra vida.

Siempre he pensado que el colegio es una fuente muy potente
donde aprender a vivir en sociedad, a resolver conflictos, a enamorarse y
desenamorarse, a tomar referentes y también a dejarlos ir. En la escuela nos
encontramos con los iguales, nos vemos reflejados en ellos. Los adultos nos
enseñan a respetar las reglas, a cultivar el esfuerzo y a potenciar todos nuestros
recursos venciendo limitaciones. Es durante una parte del día nuestro hogar, allí
donde refugiarnos o también a veces donde mostrar nuestras debilidades, aquello
que nos causa dolor o rabia. Allí se canalizan emociones tanto positivas como
negativas y con ellas aprendemos a crecer y a hacernos autónomos, desarrollamos
nuestra personalidad y poco a poco nos preparamos para tomar nuestras propias
decisiones. Aprendemos a equivocarnos, a que nuestra conducta tiene
consecuencias en nosotros y en los otros y que nuestra actitud es la que
determinará nuestro éxito.
Volver al cole siempre ha sido un motivo de ciertos nervios al principio, quién nos
tocará de tutor, qué clase será la nuestra, qué compañeros, cómo me irá. Todo ello
con las sensaciones de nuevos libros, material, mochila, ropa,…Volver con ilusión
de que, aunque todo se repita en el inicio de cada año, siempre es diferente porque
nosotros crecemos y nuestra mirada hacia el mundo que nos rodea también lo
hace. Y los profesores nos esperan para guiarnos y acompañarnos en nuestro
desarrollo procurando que aprendamos herramientas y conceptos que nos hagan
más completos, libres y sobretodo seres humanos equilibrados y coherentes. Yo
doy gracias a todos aquellos que hicieron que yo confiara en mis talentos y me
ayudaron a vivir la vida con alegría y sentido del humor. Gracias también a todos
aquellos que ejercen su profesión con admirable vocación y sortean los obstáculos
en su camino porque su visión va más allá de ellos.
Des de Bonamind os deseamos a todos; maestros, alumnos y todo el personal que
forma parte de las instituciones escolares un buen inicio de curso y os recordamos
que nosotros también empezamos con energías renovadas, nuevos proyectos y la
misma ilusión que el primer día que iniciamos este camino.
A lo largo del curso iremos anunciando nuevas actividades y nuevas propuestas.
Hoy a modo de ejemplo os adelantamos algo:
– Talleres Mindfulness para padres, niños y profesores
– Charlas educativas de diferentes materias
– Coaching para padres: Charlas a demanda sobre diferentes temas de
interés.
Buen curso para todos y que vuestros proyectos se hagan realidad.

Cristina
Psicóloga y logopeda
Desde Bonamind pensamos que todo es posible con conexión, emoción y
motivación

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