“Tu relación con la tecnología es el mejor ejemplo para tu hijo”

Adam Alter

 

  1. LA SOCIEDAD TECNOLÓGICA
  2. ¿CÓMO AFECTA LA TECNOLOGÍA A NUESTROS HIJOS?
  3. PREVENIR LA DEPENDENCIA.

 

  1. LA SOCIEDAD TECNOLÓGICA

Vivimos en un mundo donde la inmediatez está presente en todos nuestros actos. Si queremos comprar algo abrimos el ordenador y ahí lo encontramos, si queremos hablar o ver a alguién aunque esté a miles de quilómetros nuestro quedamos por skype y ahí aparecerá esa persona. Si queremos informarnos de cualquier evento o notícia a nivel mundial toda la información la tenemos digitalizada, así que casi cualquier deseo puede verse compensado abriendo nuestra tablet, smartphone u ordenador y navegando en un mundo donde la relación es directa y monopolizada. Del mismo modo todos nuestros aparatos digitales cambian su configuración y potencialidades cada poco tiempo viéndonos constantemente bombardeados con nuevos inventos que nos entretienen y nos tienen perfectamente pegados a una pantalla cada vez más horas. Este nuevo mundo y forma de relacionarnos ha abierto un sinfín de posibilidades a nivel de información y comunicación impensables hace algunos años. Esta bien llamada “revolución tecnológica” ha venido para quedarse y hacer de nuestra vida una vida distinta a la que conocíamos antes de su aparición. Para la generación que vivimos su implantación tanto si hablamos de ordenador como de móvil aún tenemos esa memoria casi “emocional” que nos conecta con una época donde esperabamos llegar a casa para hablar horas y horas por teléfono o quedábamos para contarnos historias y reirnos con nuestros amigos, donde las comidas eran una fuente de debates o interactuar cara a cara era algo normal entre los humanos.

Sabemos que la sociedad digital ha posibilitado el nacimiento de una nueva generación que ya se ha visto rodeada, desde su nacimiento, de móviles, tablets, ordenadores que han icluso modificado su forma de procesar la información en su cerebro. Los llamados “nativos digitales” que más o menos, según los expertos, tienen ahora unos 11 años son niños y niñas que aún no sabemos que parámetros de relación establecerán en el futuro pero que poseen algo que el resto no tenemos y es inteligencia digital.

¿ Qué hacer con estos nuevos parámetros que la sociedad nos impone a un ritmo trepidante? ¿ Cómo podemos integrar toda esta nueva forma de vivir conservando nuestra esencia como personas relacionales y emocionales?

 

  1. ¿CÓMO AFECTA LA TECNOLOGÍA A NUESTROS HIJOS?

Es importante observar qué está pasando en nuestra sociedad y sobretodo con nuestros hijos. Se sabe que en edades cercanas a la adolescencia, cuando las relaciones con los iguales son importantes, los jóvenes establecen una dependencia mayor hacia las redes sociales donde la identidad se maquilla, la información entre iguales fluye con suma rapidez y es posible una interacción menos comprometida entre ellos ¿ Pero qué consecuencias tiene para niños y niñas de todas las edades el uso no controlado de los aparatos digitales?

  1. En primer lugar pierden la oportunidad de establecer interacción directa con los demás, con las opotunidades de crecimiento que les brinda.
  2. La comunicación se mueve por otros canales, marcados por las reglas de la red, perdiendo habilidades de conversación, de escucha.
  1. Les cuesta más regular la espera generándoles situaciones de frustración en su vida real.
  2. Disminuye su atención y concentración en tareas de aprendizaje no digital.
  3. Invierten gran parte de su tiempo conectados sin conciencia del mismo.
  4. En ocasiones dejan de hacer actividades deportivas o de otro tipo que son beneficiosas para su salud física y mental.
  5. Ya no juegan a juegos que desarrollen de una forma más activa su creatividad.
  6. Pierden cierta motivación para alcanzar sus objetivos si solo se fijan en determinados perfiles de personas de las redes que “cuelgan” una parte de su vida, más fácil y exitosa.
  7. Generan una dependencia que puede conducir a una , en algunos casos.

No podemos obviar los inconvenientes pero también hemos de intentar encontrar un equilibrio entre el cambio positivo que ha supuesto la introducción de tecnología en nuestra vidas y intentar hacer un buen uso de ella, con conciencia y moderación. Veamos pues cómo podemos ayudar a nuestros jóvenes a usar sus aparatos tecnológicos de una forma sana y positiva.

 

  1. PREVENIR LA DEPENDENCIA

La prevención sólo se puede trabajar desde la concienciación. No podemos exigir a nuestros hijos que no usen o usen menos la tecnología si nosotros mientras les atendemos estamos con el móvil, viendo los correos, etc… Veamos pues algunas sugerencias a tener en cuenta.

  1. Seamos un buen modelo. Tomemos algún momento del día sin móviles ni ordenadores. Apartemos físicamente los aparatos durante ese tiempo. Puede ser durante las comidas, al llegar a casa por la noche.
  2. Pactemos con ellos qué momentos se pueden liberar del móvil para jugar, dibujar o hacer otra actividad. Seamos constantes en esa norma.
  3. Establezamos puentes de comunicación con ellos para hablar de las cosas que suceden en las redes. De esas vidas paralelas y ficticias.
  4. Interesémonos en los juegos de ordenador que juegan. Antes de comprarlos miremos si les convienen. Preguntemos, juguemos con ellos. Esa será una forma de autocontrol de los mismos.
  5. Enseñémosles a desviar la mirada de las pantallas. Que paseen por la naturaleza. Observen el mundo que les rodea. Interactuemos y hablemos con ellos.
  6. Volvamos a los juegos tradicionales de mesa donde los retos y la convivencia suponen una mayor implicación y aprendizaje.
  7. Intentemos que aprendan a tolerar ciertas situaciones sociales sin darles una pantalla para que se distraigan. La capacidad de espera y el autocontrol son muy importantes para su felicidad.
  8. Pensemos que durante el día debe haber tiempo para muchas actividades y la conexión a las redes no debe ser la que más les ocupe.
  9. No deben irse a dormir mirando el móvil o el ordenador. No son buenos concialiadores del sueño.
  10. Ayudemos a nuestros hijos a tomar conciencia del mundo en el que viven y a estar más presente en él. No olvidemos que educar implica también la transmisión de valores.

Cristina López

Psicóloga.

Desde BonaMind pensamos que todo es posible con conexión, emoción y motivación.

 

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