¿Y A LA VUELTA QUÉ?

TIPS PARA GESTIONAR TU SALUD MENTAL                             

Después de un periodo de reclusión y aislamiento social para una gran mayoría de nosotros, volvemos paulatinamente a recobrar un poco más de libertad de movimiento.

Seguramente, como somos seres únicos y exclusivos, la forma y la manera de iniciar este nuevo camino va a ser también diferente para cada uno de nosotros. Hemos ido transitando en este periodo de tiempo en nuestros hogares, por un proceso de duelo que ha supuesto para algunos la pérdida de uno o varios seres queridos, un trabajo, quizás una relación, condición física, salud mental, libertad, …También hemos pasado por un carrusel emocional, que acompaña a las situaciones en que nos sentimos en estado de alerta, que ha hecho que empecemos a indagar formas de gestionarlas de la forma más adaptativa posible. Evidentemente se ha puesto en juego nuestra capacidad de resiliencia para intentar hacer frente a una situación que no se había contemplando en nuestras agendas de vida hace apenas un mes y medio. En ese sentido cada hogar conforma una historia diferente y cada persona deberá ajustar sus tiempos y sus condiciones de acuerdo a sus necesidades y capacidades. El respeto y la responsabilidad son dos de los valores que se han puesto en práctica estos días y nos indican un buen punto de partida para iniciar nuestros primeros pasos hacia el exterior. El mapa que se dibujará aquí es genérico y evidentemente en construcción así que cualquier modificación es perfectamente admisible durante el recorrido. Empecemos poco a poco y con consciencia.

  • Toma las medidas de seguridad estipuladas por los organismos oficiales que te ayuden a sentirte protegido.
  • Infórmate siempre en fuentes fidedignas y expertas sin sobre estimular a tu cerebro. Es mejor una información sencilla y clara que te sirva de guía.
  • No escuches a tus pensamientos catastrofistas. El cerebro siempre busca su supervivencia y se prepara desde un territorio negativo. Focalízate en pensamientos positivos y que te generen energía constructiva.
  • Vigila tus expectativas. Tanto las muy positivas como las muy negativas deforman la percepción de la realidad. Cíñete aquello que tu puedes construir.
  • Inicia el camino a tu ritmo. Puede ser con pequeños pasos y de forma gradual. En el supuesto que no pudiera ser así y te vieras obligado a hacerlo de otra forma ves entrenándote con visualizaciones. Imagina el recorrido, lo que vas a hacer, lo que vas a sentir desde la calma y ancla estas sensaciones y percepciones en tu mente para recurrir a ellas cuando lo necesites.
  • Estipula rituales de inicio y finalización del día. Al despertar haz unas respiraciones conscientes que serenen tu actividad mental y vuelve a ellas en cualquier momento. Finaliza el día recordando alguna acción positiva y sé agradecido con ello. El agradecimiento te ayudará a conciliar el sueño.
  • Mantén aquellos hábitos de salud mental que te han ayudado durante el tiempo que has estado confinado. Prémiate por haberlo conseguido.
  • Cuida tu alimentación. Mejor evitar un exceso de azúcares. Producen inflamación y generan ansiedad.
  • Cuida tu ejercicio. Los beneficios psicológicos y físicos son importantes.
  • Cuida tu relación social. Sé responsable e intenta marcar tus límites y el de los otros como un acto de amor hacia los demás.
  • Cuida tus horas de sueño. Esto nos ayuda a regular mejor nuestras emociones y nuestra capacidad de atención.
  • Permítete sentir cualquier emoción. Son connaturales a nosotros y nos informan de la situación que vivimos. Desde la consciencia podrás encontrar una forma de regularlas y gestionarlas.
  • Focalízate en tus fortalezas y dirige tus pensamientos hacia ellas con un lenguaje positivo y en presente. “Soy fuerte y dispuesto”, “estoy cambiando y me gusta”, “aquello que doy es lo que recibo de vuelta”, “soy responsable y me reconforta.
  • Conecta tu mente al presente y se consciente cuándo va hacia el pasado o hacia el futuro y redirígela.
  • Haz aquellas cosas que dependen de ti. Con las otras no puedes hacer nada y si decides controlarlas te generarán estrés.
  • Comunícate desde el asertividad y evita palabras que dañen o produzcan un desencuentro.
  • Cultiva tu serenidad. Medita. Dedícate un espacio al día de bienestar. Tu estado mental condiciona tu forma de vincularte con los otros y con la vida.
  • No huyas del miedo e intenta afrontarlo. Si poco a poco das la cara te sentirás más poderoso.
  • Intenta abrir tu mente, comprender el punto de vista de otro, respetarlo y no sólo focalizarte en lo que resta o es negativo para ti o los demás.
  • Las emociones se contagian. Crea climas positivos.
  • Sé compasivo contigo y con los otros. Un día malo no es sinónimo de un fracaso. Cualquier situación es un foco de aprendizaje. Siempre tienes la posibilidad de mejorar.
  • No olvides que tus valores te guían en tu camino así que ves hacia ellos cuando lo necesites.

LOS SERES HUMANOS SOMOS SERES EN CONSTRUCCIÓN Y TENEMOS EL PODER DE REINVENTARNOS. CONFÍA. EL CAMINO LO DIBUJAS TU.

Cristina

Desde BonaMind pensamos que todo es posible con conexión, emoción y motivación.

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