“No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi
mente”
Virginia Woolf

 

1. UNA HISTORIA CUALQUIERA
2. SÍNTOMAS Y CAUSAS
3. ESTRATEGIAS DE ACTUACIÓN

1. UNA HISTORIA CUALQUIERA

Silvia se despierta de golpe. Oye en la penumbra de su sueño una voz que la
martillea por dentro. Su estado de semiconsciencia no le permite descifrar
con claridad lo que ocurre. Nunca quiere despertarse, su mente viaja a otros
mundos, a otras vidas que le hablan de fantasías muy profundas que ella no
se atreve a mirar ni a sentir. Todo su mundo es una nebulosa y no se siente
con valor de afrontar nada. Y de repente esa voz de nuevo. La lleva
impregnada en su piel, en su aroma, en su ADN. Demasiados años oyendo:
”No sirves para nada. Eres una incapaz. Todo lo que ocurre es por tu culpa.
Eres vulgar, mediocre. No vale la pena que vivas. Todo lo que tocas se
destruye….” Y así hasta un infinito de palabras que con los años se han
tatuado en su piel y también en su alma.
Todo empezó como un cuento de hadas, ella quería un principe que la
rescatará de su aburrimiento, de su vida sin chispa ni propósito. No sabía
hacia dónde ir, qué hacer y él la rescató de la desidía, de la falta de motivo,
del diambular sin rumbo. La vió perdida, inocente, fácil de seducir y de
abducir. Y se puso a la labor con rapidez y determinación. El sueño de ella
iba a ser realizado aunque el príncipe no fuera tal príncipe y sólo lo
pareciera y la vida que iba a vivir no tuviera más propósito que caer en sus
redes hasta convertirse en una ficha para mover a libre albedrío y
satisfacción propia. Los hijos pusieron un poco de ilusión y color aunque
siempre los vivió sin confianza, sin sentir que aquello que hacía dejaba una
huella en ellos. Vivía sus días dejando que su principe la destronara
continuamente, la hiciera sentir culpable, inútil, inexistente. Aún así ella
buscaba sus huecos en aquellas fantasías que leía en sus libros. Se
trasladaba a mundos donde la belleza, el amor, la confianza y la felicidad
llenaban la vida de los personajes y se preguntaba cuánto más tendría que
vivir en lo terrenal para alcanzar esas experiencias. Su vida iba siendo cada
vez más solitaria de nuevo. Esa sensación la llevaba a sus orígenes de
nuevo. No sabía qué hacer. Se sentía inválida, triste, sin nada de verdad a lo
que acogerse. La familia ya no era la soñada. Los hijos buscan su propia vida
y ella siente como que no estuvo a la altura, que algo falló. Y estonces desde
la desesperación busca ayuda. No sabe exactamente para quién ni por qué
pero decide salir fuera, aprender, escuchar, preguntarse hacia dónde y con
quién y ahí por primera vez se inicia su DESPERTAR.

2. SÍNTOMAS Y CAUSAS

El maltrato psicológico está presente en nuestro entorno de diferentes formas: el
maltrato infantil, de pareja, el bulliyng. En todos los casos hablamos de un agresor
que usa sus armas letales y de una víctima que recibe su impacto. Es también una
característica común en todos ellos la falta de conciencia de lo que está ocurriendo
hasta que los síntomas se presentan de manera que ocupan todo el devenir de la
persona. ¿De qué síntomas hablamos? Pues he aquí una muestra:
 Inseguridad y baja autostima
 Sentimiento de culpabilidad
 Dudas constantes y falta de iniciativa
 Sensanción de baja competencia en todos los ámbitos
 Dependencia emocional
 Aislamiento social
Todo ello forjado por un maltratador que usa la manipulación para someter a su
víctima y convertirla en una marioneta a su antojo aislándola y empobreciéndola
en todo su potencial. Su objetivo es el control y lo alcanzará cueste lo cueste
invirtiendo el tiempo necesario para ello.
Pero ¿qué lleva a un maltratador a ejecutar ese maltrato hacia su víctima? En
muchas ocasiones encontramos la respuesta en su infancia, con modelos
parentales que han usado el maltrato como herramienta o como modelo de
relación en el núcleo familiar. Aquello que vive o ve lo reproduce desde la
normalidad “neurótica”, desde el sostenerse o dar sentido a su existencia a partir
del sometimiento, sin pensar en ningún momento en el dolor o el impacto
emocional que causa. Su empatía en este sentido se ve reducida a mínimos y usa la
arma de su dolor para causar más dolor. También es cierto que pueden darse
detonantes diversos que acompañan las situaciones de maltrato como son: niveles
elevados de insatisfacción y de frustración, uso de sustancias, situaciones laborales
y de entorno desequilibrantes. Todo ello provocará el desarrollo de conductas que
potencian el menosprecio y el deseo de poder y de control de aquella persona que
se siente débil o manipulable. Canalizan su rabia o su inseguridad hacia los otros a
través del menosprecio y de la vejación.
Es evidente que la víctima también ofrece un perfil adecuado para ser seducida.
Hablamos de personas que se sienten débiles o inseguras con fuertes lazos de
dependencia emocional en su vida. Necesitan ser guiadas o bien sentir que
importan a otros aunque para ello pierdan poco a poco su esencia. Los miedos a la
soledad, a no sentirse capaces o en el caso de los niños o las niñas a etapas de su
desarrollo donde la indefensión es evidente por falta de madurez y de referentes
sólidos, hacen que poco a poco caigan en las redes del maltrato donde se van
acomodando aunque su existencia esté plagada de inseguridad o de tristeza.
Carecen de referentes externos y todo gira en torno a la descalificación o el miedo
a sufrirla. La vida del maltratador y del maltratado se van acomodando en una
especie de juego perverso y desigual.

3. ESTRATEGIAS DE ACTUACIÓN

Para saber si eres víctima de un maltratador debes conocer cuáles son sus tácticas.
He aquí algunos ejemplos:
 Si alguién se burla o te pone en evidencia delante de los otros de manera
constante
 Si te hacen creer que tus opiniones no valen la pena
 Si te tratan como si fueras un niño
 Si te corrigen o castigan por tus errores
 Si controlan tus gastos
 Si te hacen sentir culpable de tus actos
 Si menosprecian tus logros
 Si no tienen en cuenta tus sueños, necesidades o anhelos
 Si sufres faltas de respeto
 Si te aislan de tu familia o amigos
 Si controlan todos tus actos como si no supieras hacer frente a tu vida
 Si te hacen sentir que tu opinión no sirve para nada o más bien perjudica
 Si te acusan de todo
 Si te obligan a permaneces al lado
 Si constantemente te recuerdan tus defectos
Si sufres la mayoría de estos síntomas eres una persona maltratada y las secuelas
que esta situación va a ir dejando en ti son muy dañinas y perjudiciales para tu
salud física y emocional.
La relación tóxica basada en el dominio va creando una adicción donde buscar el
agrado del verdugo es el objetivo, llegando a límites elevados de
despersonalización y de baja autoestima.

¿ QUÉ HACER DELANTE DE ESTA SITUACIÓN?

1. Lo más importante es tomar consciencia de esa situación y vivirse no desde
el victimismo o la culpa sino poco a poco recuperando la confianza en uno
mismo y en lo que fuímos antes de caer en el maltrato. En el caso de los
menores es importantísimo que los entornos en los que se mueven (
escuela, centros sociales, amistades,…) puedan denunciar la situación para
protegerles de mayores daños.
2. De forma progresiva es necesario volver a retomar el control sobre la vida.
Contactar con personas que nos conocían de antes, actividades que nos
llenan, momentos de placer abandonados,…
3. Buscar la calma y la tranquilidad y abandonar la angustía, el miedo, la
desconfianza. Sentir que se puede vivir con serenidad y sin presión.
4. Cargarse de positividad. Después de sufrir una relación tóxica es normal
acumular rabia o frustración. Es importante lograr canalizar dichas emociones a través de diversas actividades: deporte, música, teatro,… y recuperar el sentido positivo de la vida y de las relaciones.
5. Buscar ayuda profesional cuando la ayuda del entorno más cercano no es
suficiente. Recuperar la autoestima es un objetivo primordial.

Como dijo Platón “la libertad es ser dueños de la propia vida”. Todos y cada uno de
nosotros somos seres maravillosamente imperfectos que merecen ser amados y
respetados.

Desde Bonamind pensamos que el camino del crecimiento siempre empieza y
acaba en nosotros mismos. Date la oportunidad de vivir desde tus principios,
desde tu esencia y confía en la vida porque la vida ya confía en ti.
Feliz viaje a través de ti.

Cristina
Psicóloga

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