“El que vive en armonía consigo mismo vive en armonía con el universo”

 Marco Aurelio

CONTENIDO

1.-  ESTRÉS O LA ENFERMEDAD DE LA MODERNIDAD

2.- ¿ A TI QUÉ TE ESTRESA ?

3.-  CÓMO HACERLE FRENTE

4.-  EN SU JUSTA MEDIDA

 

1- ESTRÉS O LA ENFERMEDAD DE LA MODERNIDAD

 

Nadie se libra hoy en día de conocer de cerca el significado en toda su magnitud de la palabra estrés. Todos hemos experimentado en esta sociedad desarrollada y occidentalizada sus síntomas en algún o en muchos momentos de nuestra vida. Incluso algunos lo usan como un manera de posicionarse en la sociedad; estar ocupado, tener una vida hiperactiva, vivir muchas experiencias, hacer muchas cosas simultáneamente parece estar premiado y hasta da “estatus”. Sin embargo, a pesar de ello, cada vez observamos un incremento paralelo de enfermedades derivadas de un malestar emocional que se acaban tratando desde la medicina, y que obedecen a una sobrecarga de nuestros sistemas de reacción frente a situaciones que nos extralimitan en nuestra capacidad de respuesta hasta enfermarnos y,  lo más curioso,  es que no somos conscientes de ello hasta que ya nuestro cuerpo y nuestra mente dicen basta. Si hablamos en cifras, un tercio de los españoles podrían estar viviendo esta situación, y desde un 60 hasta un 90 por ciento de las consultas a médicos de familia reciben personas con multiples dolores y malestar físico cuyo única raíz es emocional. Parece que nuestra evolución, a nivel de respuesta nerviosa ante las amenazas, no ha cambiado desde que nuestros antepasados prehistóricos activaban la “central del miedo”, amígdala, para enfrentarse a los posibles atancantes que encontraban en sus largas jornadas de caza. Entonces, y también ahora, la amígdala ponía en funcionamiento la circulación de substancias (fundamentalmente adrenalina y cortisol) a nivel sanguíneo que preparaban a nuestro organismo para enfrentarse a los posibles peligros. Mejoraba así nuestra atención y todos nuestros músculos estaban preparados para huir, luchar o retirarse. Es evidente que hoy no tenemos leones o osos esperándonos fuera pero nosotros vivimos en nuestra imaginación situaciones parecidas de incertidumbre y de miedo que activan nuestros sistemas de defensa con la misma intensidad que entonces. Y además a esto le unimos que no nos damos ningún respiro para recuperarnos como hacían nuestros prehistóricos cuando volvían victoriosos a su poblado y comían y descansaban hasta la próxima jornada. Pero hoy en nuestro entorno tenemos el jefe que nos recrimina, las facturas a final de mes, la hipoteca, las obligaciones familiares, las responsabilidades laborales, la desmotivación, nuestra falta de organización, de tiempo,…Todo se acumula como un gran boomerang arrasándonos y llevándonos de la mano hacia un desequilibrio que nos afecta a diferentes niveles: 1. El físico con síntomas varios a nivel cardiaco, digestivo, muscular, …2. El mental con pensamientos negativos, falta de cocentración, confusión y bloqueos mentales y 3. El emocional con irritabilidad, rabia, impotencia, conductas más impulsivas con aumento de consumo de tabaco, alcohol o ingesta compulsiva de comida hasta también cuadros ansiosos o depresivos.

¿Cómo es posibles que lleguemos hasta ese punto? Todos sabemos que cierto grado de estrés (el llamado eustrés) es positivo para activar nuestros sistemas y ganar en energía y concentración. Aún así la falta de consciencia del ritmo de vida que llevamos nos va acercando sigilosamente hacia otro nivel de estrés (el llamado distrés) que nos avoca hacia el malestar general y paralizante.

 

2.- ¿ A TI QUÉ TE ESTRESA ?

 

No todos soportamos las presiones o nuestras obligaciones de la misma manera, no todos tenemos el mismo umbral frente al dolor, las prisas, los problemas, las obligaciones o responsabilidades. No todos nos organizamos o gestionamos nuestro tiempo de manera similar y sobretodo no todos visionamos o tenemos la misma actitud frente a las diferentes situaciones a la que la vida nos expone.

La falta de descanso, el insomnio, la sobrecarga laboral, la falta de tiempo, no hacer deporte, dificultades económicas, problemas familiares, escasas relaciones sociales, y así un número importante de razones que nos pueden ir conduciendo a un círculo negativo en el que solemos caer con verbalizaciones negativas hacia nosotros y el mundo en general que nuestro cerebro va a leer como una situación de peligro o incertidumbre poniéndose rápidamente en guardia para actuar si fuera necesario. Esta situación sería como esa olla con agua que va hirviendo a fuego lento pero que en un momento dado puede subir su intensidad y desbordarse totalmente. Es como caminar sobre un umbral frágil para nuestra salud tanto física como emocional.

 

3.- CÓMO HACERLE FRENTE

 

  • Lo primero y más importante es tomar conciencia de donde partimos y empezar por nuestra autoobservación. ¿Qué es lo que me está pasando?, ¿No puedo dormir ?, ¿Me cuesta concentrarme?, ¿Estoy más nervioso, irascible?, ¿Como rápido, sin poder saciarme?, ¿Me falta energía, determinación?, ¿Siento que la situación me puede?, ¿Creo que seré incapaz de aguantar este ritmo? ¿No puedo dejar de pensar en mis problemas? ¿ Tengo deseos de olvidarme de todo y utilizo la bebida para ello?, ¿ Veo la vida como una batalla sin descansos?, ¿Me siento incomprendido y solo?, ¿ A veces me cuesta respirar tranquilamente? ¿Mis digestiones no son normales y siento acidez habitualmente?,  ¿Tengo la impresión que la vida me domina y no encuentro espacios de desconexión?,…Y así un largo etcétera de sintomatología variada que nos va dando indicios que en la gestión de nuestra vida las circunstancias o los envites diarios nos absorben y nos dominan sin tener nosotros ninguna posibilidad de comprender y, por  lo tanto, de actuar.
  • Entender, si es necesario con la ayuda de un profesional, cuáles son los mecanismos del estrés, y cómo puedo hacerles frente.
  • Meditar. Ya se sabe hoy en día de los beneficios de tomar consciencia del momento presente y poder parar para intentar encontrar dentro de nosotros mismos la calma y el equilibrio que no encontramos fuera. Anímate a aprender esta práctica y aplicarla en tu día a día.
  • Busca un espacio para hacer ejercicio. La ciencia ya ha demostrado que es necesario para una buena salud mental. No sólo genera endorfinas sino que además regenera nuestras neuronas sobretodo las relacionadas con la atención y el aprendizaje. En tu agenda debes incluir un espacio para el deporte aunque sean paseos a buen ritmo.
  • Aprende a gestionar tu tiempo buscando las prioridades aprendiendo a delegar. Usa tu agenda para programar tus actividades y puntéalas una vez realizadas. No postergues, sé proactivo.
  • Gestiona tus emociones, ellas te informan de lo que está pasando en tu vida. Se consciente de lo que sientes y aprende a expresarlo correctamente. La regulación de tu bagaje emocional te ayudará a sentirte más libre en tu vida.
  • Conéctate con las emociones positivas. Confía en ti y en tus posibilidades.
  • Cuida tus relaciones sociales. Busca momentos de compartir. Generan buenas sensaciones y nos conectan con nuestras emociones positivas.
  • Aléjate de las personas tóxicas que generan climas desmotivantes.
  • Aprende Mindfulness. Te ayudará a gestionar tu estrés y notarás sus beneficios paulatinamente y de forma palpable y duradera.

 

4.-  EN SU JUSTA MEDIDA

 

No es conveniente que ahora todos hagamos una cruzada destructiva de la palabra estrés. No es factible tampoco aniquilarlo de un plumazo para creer que sin él encontraremos una vida placentera. No es realista avocar las causas de nuestros males a los agentes externos y quitarnos nosotros de en medio y posicionarnos como víctimas. Creo que es muy importante que aprendamos que nosotros y nuestra vida dependen de nuestras decisiones y de nuestras acciones. Si bien todos llevamos nuestra mochila con un bagaje y unas experiencias, al final quizás nos vendría bien aprender a trabajar con nosotros, a conectar con nuestro presente y a aprender día a día a vivir con confianza y aceptación. Si no introducimos la consciencia en nuestra vida, si no conectamos con lo real y sobretodo si no aprendemos a no juzgarnos, no encontraremos un poco de paz y tranquilidad para poder visionar nuestra vida y nuestro horizonte y así ir tomando las decisiones más adecuadas para nosotros. Y si nos equivocamos tomémoslo como un aprendizaje para continuar.

Si en algo pudiera resumir cómo hacer frente a una situación complicada o estresante en tu vida diría: “ Conéctate contigo , siente, acepta, gestiona y confía en ti. La vida te espera ahí fuera para vivirla.” El sol es gratuito, la naturaleza es gratuita, el aire es gratuito. No pierdas la oportunidad de gozar de lo que nos es dado e intenta cultivar tus partes más amorosas y respetuosas tanto hacia ti como hacia los demás. Pierde el miedo a vivir, mira a tus miedos cara a cara y siéntete conectado con todo aquello que seguro tu posees en tu interior y te hace crecer.  El camino del autoconocimiento no se para nunca pero es el mejor camino para sentirte tranquilo contigo y el mejor camino también para relacionarte con los demás de manera positiva y sentir que tu vida es tuya y tu decides vivirla a tu manera.

 

FELIZ VIAJE POR LA VIDA Y TOMA TUS RACIONES JUSTAS DE ESTRÉS.

 

 

 Cristina López Méndez
Psicóloga y Logopeda

Desde BonaMind creemos que todo es posible con conexión, emoción y motivación.

 

 


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