MINDFULNESS Y EDUCACIÓN EN MOMENTOS DE INCERTIDUMBRE

 “ Vivir es nacer a cada instante.” Eric Fromm

  1. EL MINDFULNESS EN ESTOS MOMENTOS
  2. MINDFULNESS Y EDUCACIÓN: INTERVENCIÓN Y PROGRAMAS
  3. EL PROFESOR MINDFUL. UNA MIRADA DIFERENTE
  4. EL AULA MINDFUL. IDEAS PARA EMPEZAR A PRACTICAR
  5. QUÉ ES EL MINDFULNESS Y CÓMO APLICARLO AHORA
 1. EL MINDFULNESS EN ESTOS MOMENTOS

Estamos pasando por momentos de transición y de cambio que afectan directamente a nuestro sistema educativo. La gestión de esta pandemia está suponiendo un esfuerzo importante para los alumnos y alumnas, pero sobretodo para los educadores y educadoras que sienten una responsabilidad añadida en lo referente a la salud física y emocional de sus alumnos. La gestión de las distancias, el cerramiento de grupos, el uso de la mascarilla, la situación de riesgo, el cumplimiento de las nuevas normas, reajustar los currículums. Todo ello está suponiendo un desgaste energético importante y una necesidad de acompañamiento para sentir que todos compartimos un camino y un objetivo.

Quizás son estas ocasiones las más adecuadas para intentar abrir nuestra mente e ir incorporando nuevos recursos y herramientas. En este sentido la práctica del mindfulness puede ayudar a sentirnos más presentes y a gestionar tanto la ansiedad como el miedo, emociones protagonistas en situaciones de estrés e inseguridad.

Pero ¿qué es el mindfulness? Según John Kabat-Zinn, médico y escritor americano, autor del método MBSR (Mindfulness Based Stress Reduction), mindfulness es “la conciencia que surge de prestar atención en el momento presente y sin juzgar a las experiencias que se despliegan en el momento”. Lo importante de la práctica es que trabajamos con la atención tanto en los niños como en los adultos. Y además lo hacemos sin juzgarnos ni juzgar, simplemente conectando con lo que sucede momento a momento, aquí y ahora.

En los últimos 25 años se han escrito muchos artículos científicos hablando de sus beneficios y de como una práctica continuada puede modificar circuitos y estructuras cerebrales. De esta forma se ha demostrado que es un reductor del estrés y las consecuencias que éste tiene en nuestra mente y nuestro cuerpo. Los beneficios de su práctica son muchos y entre ellos está: mayor capacidad de atención y concentración, mejora la memoria y la eficacia cognitiva así como la consciencia y regulación de las emociones  y la comunicación consciente, lo que supone una aumento de calidad en nuestras relaciones interpersonales.

Estos beneficios potencian nuestra calidad de vida y nuestra percepción de la realidad.

Sus prácticas pueden ser formales (espacios de meditación) como informales (acciones en nuestra vida cotidiana) que conjuntamente nos ayudan a ir aprendiendo a parar y salir de nuestro piloto automático.

Poder incorporar pequeños momentos para parar y tomar consciencia de nuestros pensamientos, nuestras emociones y su repercusión en nuestro cuerpo es algo sencillo que nos ayuda a regularnos y poder potenciar un clima positivo. Es desde esta mirada cuando podemos ser más resilientes en situaciones de inseguridad como la que vivimos.

2. MINDFULNES Y EDUCACIÓN: INTERVENCIÓN Y PROGRAMAS

De este modo vemos que su uso se ha ido extiendo a diversos ámbitos y espacios en nuestra sociedad como son la educación, la sanidad, la empresa, la psicología o las neurociencias.

En el ámbito educativo su inclusión está siendo paulatina aunque en otros países como Holanda (Método Eline Snel) o Reino Unido ya está contemplada su práctica en los programas oficiales de educación.

Profundizando en el ámbito educativo es evidente que existe un interés creciente por su incorporación no sólo en los niños sino también en los educadores. Son éstos los que sería interesante que empezaran su formación para poder dotar a las aulas de una mirada diferente y de unos recursos que a los niños y niñas de nuestra sociedad les ayudaría a potenciar su inteligencia emocional y habilidades cognitivas pero sobretodo a trabajar con su atención.

Los niños son por sí mismos curiosos y tienen el don de estar presentes así que una parte del camino de la práctica ya lo tienen.  Sólo necesitan momentos y un entorno que les proporcione la posibilidad de entrenar su capacidad de focalizar su atención y darse cuenta de lo que ocurre en el momento que ocurre, a poner un nombre, a identificar y a gestionar desde la serenidad.

En la actualidad se han puesto en práctica diferentes programas que ayudan a llevar el mindfulness al mundo de la educación como son:

  • Programa Aulas Despiertas. Ricardo Arguís y col.
  • Escuelas Despiertas. Thich Nhat Hanh
  • Crecer Respirando. Carlos García Rubio y Teodoro Luna
  • Programa TREVA. Luís López González
  • Método Eline Snel. Del libro Tranquilos y atentos como ranas
3. El PROFESOR MINDFUL. UNA MIRADA DIFERENTE.

¿Qué puede aportar el mindfulness cuando se trata de ejercer de maestro? Luís López González en su libro El maestro atento menciona algunos aspectos a tener en cuenta y que formarían parte del bagaje del educador entrenado en mindfulness. Así nos habla de:

  • La capacidad de observar; observar lo que ocurre y cómo se siente él mismo con lo que ocurre.
  • Describir lo que pasa; procurando abrir su foco de atención e intentando que sea una descripción objetiva.
  • No emitir juicios; es uno de los principios del mindfulness. No etiquetar y dar la oportunidad de ver con una mirada amplia es fundamental.
  • Saber no reaccionar; es la prueba de un docente despierto, que para y respira y se conecta con él antes de emitir una respuesta.
  • Actuar con atención plena; cuando el docente deja de reaccionar, de dejarse llevar por los juicios, por las bromas, por las distracciones del alumnado. Cuando está más presente y sale del piloto automático es capaz de encontrar soluciones creativas al problema o al menos abordar sus circunstancias sin ser arrastrado por ellas y, por tanto, disminuir su estrés.
  • Tiene empatía con cada alumno y los acepta a todos por igual.
  • Transmite paz, confianza y seguridad mediante su presencia y manera de estar.

En estos momentos es importante la presencia del profesor en el aula, una presencia atenta, consciente y calmada.

4. EL AULA MINDFUL. IDEAS PARA EMPEZAR A PRACTICAR

Cuando asociamos el mindfulness a las rutinas de cada día no perdamos de vista algunos puntos importantes que nos ayuden en la práctica.

  1. La entrada en el aula debe estar cuidada. Si hay caos y gritos es imposible generar atención. Es importante hacer un ejercicio para centrarnos y conectarnos todos a la vez. Puede ser unos movimientos acompasados con la respiración, unas respiraciones conscientes o el estar atento a una música o los ruidos del aula, algo que nos indique que estamos todos en el mismo punto.
  2. Para ello estaría bien realizar rituales de inicio. Es decir crear pequeños hábitos que se pueden usar también en las transiciones.
  3. Antes de entrar en el aula el educador realiza unas respiraciones conscientes que lo conectan con la serenidad y la intención de la clase que dará después.
  4. Saber cuidar el orden de la clase y se convierta en un lugar bello para estar y compartir.
  5. Educar desde la empatía, desde ampliar el foco de mi visión y cultivar la paciencia.
  6. Control de la postura. Saber que la comunicación no verbal es importante. Un cambio de lugar o un gesto puede cambiar la visión o generar un nuevo clima.
  7. Generar aprendizaje por diversos canales sensoriales, vista, oído, tacto, olfato, gusto. Diversificar es una fuente de curiosidad.
  8. Aprender a parar. Hacer una pausa de un minuto y conectar con nuestra respiración, con nuestras sensaciones en el cuerpo con un breve escáner corporal. Volver a la actividad pero ahora despacio, con calma. Estas pausas o stop recuperan la intención de la clase y nos proporcionan serenidad.
  9. Ofrecer un espacio para conversar, espacios de debate e intercambio donde los alumnos pueden preguntar, sentirse acompañados.

En el siglo XXI la educación se ha convertido en el objetivo de muchos países para potenciar no sólo la excelencia sino la competencia emocional de sus alumnos. El mindfulness nos permite acercarnos a ese mundo emocional y gestionarlo para que nos proporcione bienestar y mayor calidad en nuestras relaciones. Los beneficios de la práctica son muchos; aumenta la atención, la memoria, la planificación, la regulación emocional, el clima social y la salud en general.

Quizás es éste el momento de aprovechar una situación nueva para generar nuevos hábitos o potenciar aquellos que sean más saludables tanto para educadores como alumnos. Su incorporación puede ser progresiva, selectiva y adecuada al ritmo y las circunstancias de cada persona. El camino siempre se construye paso a paso.

Esperemos que poco a poco tomemos consciencia de una educación desde el corazón.

Cristina

Psicóloga

Desde Bonamind pensamos que todo es posible con emoción, conexión y motivación.

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