“ Elegir las palabras adecuadas en cada momento es un ejercicio que nos puede transformar la existencia o abrirnos la puerta a escenarios interiores y exteriores que jamás hubiéramos imaginado.”

Alex Rovira.

Las palabras que curan

  1. EL PODER DE LAS PALABRAS: EL LENGUAJE POSITIVO
  2. TU PUEDES CAMBIAR EL MENSAJE
  3. DECÁLOGO DE LAS BUENAS PALABRAS

 

1. EL PODER DE LAS PALABRAS: EL LENGUAJE POSITIVO

Comunicar es consustancial con el ser humano pero debemos entender que en el acto de comunicación es importante darnos cuenta que es muy importante aprender que la escucha, el mensaje, la emoción, la conexión con lo que hablamos y sobretodo el respecto a nuestro interlocutor es fundamental para conseguir nuestro propósito. Si no paramos, nos conectamos con nosotros, con nuestras emociones y somos conscientes de lo que hablamos o de lo que escuchamos, y además si no cuidamos el cómo lo queremos transmitir y nos esforzamos en hacerlo interesante, sencillo, útil no conseguiremos el feedback deseado.

Si éstas serían las premisas consustanciales a una buena comunicación, no podemos obviar que en nuestro lenguaje de cada día las palabras que usamos también condicionan nuestra visión de nuestra vida y por supuesto la calidez de nuestras relaciones. No es lo mismo dirigirnos a alguien en términos de tú puedes, eres una persona valiosa a decir que eres un incapaz y no sirves para nada. Los efectos van a ser diametralmente opuestos. Para entender el poder de las palabras es necesario que primero practiquemos con nosotros mismos.  ¿Cuántas veces nos hablamos con respeto, cariño o admiración hacia nosotros?, ¿Qué hacemos para no juzgarnos continuamente por todo?,  ¿ cuándo paramos y respiramos antes de decir o transmitir ciertos mensajes?. Es bien cierto que nuestro cerebro  tiene aprendidos perfectamente los circuitos de respuesta automática y llena con palabras aquello que sentimos en nuestro interior. Construimos un mundo de palabras que reflejan nuestro sentir sin prestarles la suficiente atención ni en el contenido ni en las formas y así vamos encadenando situaciones que al final nos generan cierta frustración por el clima que creamos, en muchas ocasiones, de desconfianza y negativismo hacia nosotros y hacia el control de nuestra propia vida.

Como dice Luis Castillejos en La ciencia del lenguaje positivo, las palabras son poderosísimas y pueden llegar a determinar nuestra actitud ante la vida e incluso nuestra salud o nuestra longevidad, son herramientas de control de nuestra inteligencia y reflejan la manera en cómo vivimos y cómo somos. Sabiendo la plasticidad de nuestro cerebro quizás va llegando el momento de iniciar un nuevo diccionario de nuevos vocablos que nos den la oportunidad de establecer nuevos vínculos tanto con nosotros como con los otros.

Como dice Alex Rovira en su libro Palabras que curan, las palabras son el vehículo de contacto de nuestra alma con la realidad. A través de ellas nos acercamos al mundo, son el puente con nos conecta con nuestro prójimo pero también el vehículo para llegar hasta nosotros mismos. Elegir las palabras adecuadas es en cada momento un ejercicio que puede cambiar nuestra vida y la forma cómo nos relacionamos con los otros. Dediquemos, pues, unos minutos a reflexionar sobre ello. ¿Te atreves a cambiar tu mensaje?

 

2. TU PUEDES CAMBIAR TU MENSAJE

Nuestro mundo y nuestras circunstancias vienen determinados por el mapa mental que hemos construido de nuestra realidad. Nuestra historia personal, nuestras experiencias y sobretodo nuestra forma de reaccionar ante ellas van determinando como vemos y sentimos el mundo y también nuestra capacidad de relacionarnos con los demás. Esa forma de conectar con la vida y con el mundo exterior va ejerciendo sobre nosotros una serie de condicionantes que logran convencernos que las cosas o las personas son así y es imposible el cambio. Nuestro cerebro nos gana en ese sentido la batalla y nos convence que las cosas son así tal cual las vivimos, tal cual las sentimos sin posibilidad de cambios de enfoque. Afortunadamente se conoce tan poco del procesamiento cerebral que continuamente salen nuevos estudios que nos dan esperanza y ya sabemos que no todo está predeterminado sino que nosotros somos agentes activos en nuestro crecimiento y que si trabajamos y confiamos en nosotros el cambio es posible. Así que confía en ti, en tus posibilidades y ponte a trabajar. Si las cosas no funcionan modifica, reformula, experimenta y date cuenta de tu poder. El cerebro es maleable Si lo entrenamos, si somos conscientes y disciplinados podemos experimentar una nueva forma de vivir, de sentir, de relacionarnos y sobretodo podemos ganar la libertad de escoger, la libertad de actuar, la libertad de ser sin prejuicios ni condicionantes. Tus mensajes, tus palabras te ayudan en ese camino de construcción de tu vida. Atrévete a modificar tu foco de atención, si te diriges a los aspectos positivos, si expresas tus emociones positivas con frecuencia seguramente te fijarás en estímulos físicos y mentales que te ayudarán a llevar una vida con un mayor grado de felicidad. Si te expresas desde la positividad, desde el respeto y desde la confianza ayudas a que tu vida se llene de emociones que generan esas palabras y así logras ir cambiando el guión de tu vida. Ese es el poder que tienes. Esa es la posibilidad que te brindan las palabras. Por qué desaprovecharlo cuando sus efectos sobre nuestro día a día son sumamente beneficiosos. Generar confianza, respeto, alegría, bondad, empatía nos facilita la vida pero sobretodo nos ayuda a sentir la vida en toda su dimensión y esencia. Lenguaje positivo implica ejercitar de manera consciente las palabras que usamos, con toda su intencionalidad tanto hacia nosotros como hacia los demás. Veamos, pues, cómo y de qué manera podemos empezar. Toma nota.

 

3. DECÁLOGO DE LAS BUENAS PALABRAS. NUEVAS FORMAS DE COMUNICARTE

 

  • Aumenta las palabras que tienen que ver con las emociones positivas. Intenta todos los días incluir en tus mensajes palabras en esa dirección. Genera nuevos vocablos y crea tus listas de nuevas expresiones.

 

  • Reduce tus “noes” y aumenta tus “síes”. Fíjate en lo que suma, en los logros, méritos y agradecimientos y no en lo que resta, descalifica, desmotiva. Te ayudará a generar confianza y poder en ti y en los demás.

 

  • No te centres en etiquetar. Es mejor guiarnos por expresiones más flexibles que un eres…Podrías intentarlo con un parece, estás. No es lo mismo un estoy torpe que un soy torpe. Las sentencias nos inmovilizan y nos descalifican.

 

  • Sé consciente de tus emociones, entrenarte en la conexión contigo mismo. Medita, siente y así serás más capaz de hablar desde el corazón tranquilo y no raptado emocionalmente. Tus palabras serán también más conscientes y sinceras

 

  • Elabora tu propio diario emocional  que te ayude a expresar tus emociones. Expresar con palabras lo que sientes por dentro te ayuda a generar confianza y protección hacia ti mismo.

 

  • Construye un calendario emocional para compartir con los otros, compartir emociones y sentimientos genera climas seguros de convivencia.

 

  • Reformula tus expresiones en positivo. Por ejemplo si tienes una exposición oral en lugar de decirte “No sé si podré. Los nervios me harán tartamudear…” poder decir “Respira, cálmate y fíjate que de lo que vas a hablar te encanta y seguro que te hará sentir cómoda y segura”.

 

  • No te olvides de crear tus palabras o expresiones comodín. Esas que te repetirás todos los días para que se incluyan en tu vivencia diaria. “Hoy será un buen día..”, “hoy voy a poder hacer cosas que me gustan …” “He trabajado duro pero estoy contento del resultado…” “Tengo nuevos retos y es algo que me gusta…”

 

  • Gestiona tus emociones negativas e intenta verlas como pasajeras de tal manera que tu lenguaje no se vea contaminado de palabras hirientes,  malintencionadas. Respira antes de hablar y procura centrarte en la solución desde el diálogo sereno y constructivo. Si hay algo que no te gusta exprésalo con un “No me gusta que me digas esas palabras…”, “me siento menospreciado por ti…”,  “me gustaría que me hablarás con otras palabras…”

 

  • Usemos las palabras para crear lazos y vínculos entre nosotros. Iniciemos el camino enseñando a los niños formas y maneras de comunicarse con ellos y con los otros desde ese lenguaje. Contemos cuentos, historias familiares que usen nuestro lenguaje emocional para fomentar una comunicación sana y verdadera. Potenciemos el don de hablar y de expresarnos desde el respeto y la positividad.

 

Cristina López

Psicóloga y logopeda

Desde Bonamind pensamos que todo es posible con conexión, emoción y motivación

 

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